La lluvia recrea la historia de 1812

La gesta de los militares españoles Daoiz y Velarde en el levantamiento del 2 de mayo de 1808 en Madrid supuso todo un acicate para el resto de pueblos asediados y sitiados por los franceses en este recordado año. Con el valor casi como única arma el pueblo español dijo ‘no’ al ejército de Napoleón y al final le hizo pagar todo (o casi) lo que había padecido.

De esta armonía social se contagió también el propio ejército nacional, que consiguió ganar en 1812 una batalla absolutamente crucial, la de Salamanca, más conocida como los ‘Arapiles’. Por mucho que cuenten y escriban, los ingleses sólo consiguieron salir victoriosos de esa contienda gracias a los españoles, que urdieron una estrategia digna de los mejores estudios militares.

Y en todo este ‘lío’ participó la ciudad de Astorga, que tras un asedio de más de 60 días logró expulsar a los franceses gracias al sexto ejército español (el de Galicia) y a los vecinos, que convirtieron la ciudad en un infierno para los súbditos del imperio francés, tal y como ellos habían hecho desde el año 1808.

Este hecho, su bicentenario concretamente, fue lo que hace unos días se celebró en la capital maragata por todo lo alto.

Para orquestar toda la recreación del asedio de Astorga la Asociación Histórica y Cultural ‘Voluntarios de León’ aunó esfuerzos con la comisión del Bicentenario y el Ayuntamiento de la ciudad, y bajo la batuta de uno de los mayores expertos de este país en la guerra de la Independencia, el astorgano Arsenio García Fuertes, se pudo celebrar la que será recordada como una de las mayores recreaciones realizadas en Europa en 2012.

Tres actos se presentaban como los cruciales ese fin de semana. La batalla de Valdeviejas entre franceses y españoles (más de 500 recreadores). El asedio final del ejército español. Realizado en la mañana del domingo y que dejó una de las estampas más bellas del fin de semana con los franceses en las murallas aledañas al Palacio y los españoles desde el parque del Melgar descargando ‘kilos’ de pólvora. Y finalmente el acto más institucional de rendición, que tuvo lugar en la Plaza Mayor y el salón de Plenos del Consistorio.

La preparación, organización y puesta en escena de todo ello fue sublime, logrando revivir la historia de un modo absolutamente realista. Mención aparte merece el campamento de época colocado en la era del Postigo. Absolutamente destacable.

Todo ello hubiera pasado a la historia de las celebraciones en la ciudad si no hubiera sido por la nube. Esa nube que se posó el sábado y descargó todo el agua y granizo que no cayó durante el otoño, el invierno y principios de la primavera local. El acto principal del sábado suspendido. Y la rendición y tributo a los caídos del domingo trasladado. Solo el asedio final pudo celebrarse con normalidad.

Pero la climatología en esta ocasión sí quiso representar y jugar su papel en el evento, ya que hace 200 años también la ciudad sufrió un auténtico diluvio, que anegó trincheras y caló pólvora, trajes y bayonetas. Todo, hasta lo climatológico, hace más épica la leyenda de la primera ciudad liberada del yugo francés por los españoles, sin ayuda, sin medios, pero con fe, valor y agua, mucha agua.

Fotos: El Mundo, VivaLeón, Organización.

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