De regantes, ingenieros y Fórmula 1

Cuenta el humorista Leo Harlem que no entiende como los equipos de Fórmula 1, teniendo 50 ingenieros híper cualificados, no son capaces de determinar con exactitud cuándo va a llover. Leo aconseja que en vez de 50 ingenieros las escuderías tengan 49 y un pastor. El pastor, evidentemente, no falla a la hora de predecir la lluvia. Si van a caer chuzos de punta Aniceto dice: “pon neumáticos de mojado que tengo el reúma que me está torturando”. Si por el contrario el sol va a reinar Aniceto aconseja ruedas de seco, porque sólo él es capaz de ver a “las lagartijas dándose nivea”.

Pues está exageración no lo es tanto cuando uno mira hacia los regadíos del Paramo Bajo leonés. Un proceso de modernización de muchos millones de euros que a priori era la envidia de la comunidad. Un secarral convertido en un vergel por obra y gracia de diversas empresas, con sus ingenieros al frente, contratadas por la sociedad estatal Seiasa. Un proyecto de modernización trascendental para el futuro de la zona y sus trabajadores que ha resultado ser una chapuza ‘made in Spain’. Las mejoras, que entraron en funcionamiento hace menos de cuatro años, han registrado más de cien averías. Algunas muy graves.

Me comentaba hace unos días uno de los responsables de la comunidad de regantes, Herminio Medina, que a un agricultor, tras el reventón de una de las famosas tuberías, se le inundaron y echaron a perder más de 16 hectáreas de cultivo, lo que suponía una pérdida de unos 20.000 euros. No tengo que contarles a ustedes lo que esto supone para un agricultor en estos momentos.

Más de 16 millones de euros aportaron las comunidades de regantes para estas obras, y ahora piden explicaciones, como es lógico. Las empresas no saben no contestan. Seiasa trata de hacer pero no hace y a los sufridos agricultores se les acaba la paciencia. Como en el caso de la Fórmula 1 en vez de tanto ingeniero quizás habría sido mejor escuchar a los regantes, quienes advirtieron en todo momento que de lo que se había proyectado construir a lo que se estaba ejecutando había una gran distancia. Y hablaban de materiales, y entramados y fuerza y distribución de agua…pero poco caso les hicieron los responsables de la obra.

Vamos a ver: si un tipo que lleva 40 años repartiendo y distribuyendo agua para regar te dice algo de una canalización, hombre, yo que tú lo escuchaba, aunque lo veas con la camisa abierta hasta el pecho, tiznado por el sol y con unas botas roídas por los topillos, seguramente sepa más que tú… y para prueba esos 102 reventones en los últimos años, que se dice pronto.

Ahora que se va a coronar a la Virgen del Castro, protectora de los agricultores de la comarca astorgana y bañezana, es buen momento para pedirle agua en el Páramo Bajo, y a ser posible, además de mandarla, que la canalice y distribuya…porque como tengamos que esperar a que lo hagan los ingenieros de Seiasa igual el líquido elemento llega antes a Sevilla que al maíz paramés.
Reventon en el Páramo

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