La boda roja astorgana

Finalizando el mes de octubre del pasado año recuerdo que un vecino de Astorga me paraba por la calle y me decía textualmente “no has dado ni una amigo”. No fue el único. Varias personas más disentían, y así me lo hacían saber de viva voz o a través de las redes sociales, de lo que contaba en el artículo publicado el 17 de ese mes titulado ‘Comienza el Juego de Tronos’. En dicho escrito apuntaba que no estaba nada claro que Victorina Alonso fuera a presentarse de nuevo a la alcaldía de la benemérita ciudad en las elecciones municipales de mayo.

En ese texto el que firma contaba también que Alonso no tenía el respaldo de varios compañeros de partido, incluso concejales a priori muy cercanos afirmaban en la sombra astorgana que la alcaldesa no había hecho una buena legislatura, que había que virar la nave socialista para no naufragar en el siguiente iceberg electoral. Y efectivamente la tan ahora famosa lista alternativa ya se estaba cociendo a fuego lento. La carne ya estaba en el asador, y nunca mejor dicho. La boda roja, como ese gran episodio de Juego de Tronos, preparaba su sangría en Astorga, aunque con una diferencia. Aquí no se matan los miembros de las distintas casas. La guerra es entre los ‘Stark’ socialistas. Pues para no dar ni una casi reviento la diana.

Sí me equivoqué en una cosa. Dije que veía complicado que la regidora diera un buen golpe encima de la mesa y a fe que lo ha dado, aunque no sé si de la mejor manera posible. Los acontecimientos se han precipitado de una forma casi kafkiana. Y al final nadie ha quedado satisfecho. El esquema de lo ocurrido es rápido de recordar. Alonso Perandones, Geli Rubio, Juan José Simón, entre otros, ayudan a confeccionar una lista alternativa con el empresario Marcos Recio a la cabeza, que después de varios meses de incertidumbre decide asumir el rol. Quieren una confrontación democrática y que los militantes decidan quién debe presentarse por el Psoe a la alcaldía de Astorga.

A partir de ahí y ante el ultimátum de Victorina, ojo, su derecho tiene cómo ganadora de las pasadas elecciones de volver a presentarse, la ejecutiva provincial deshace la agrupación, crea una gestora y da plenos poderes a la alcaldesa. Para la rumorología queda el hecho de que el propio órgano de gobierno en León apoyaba, en un principio, la salida de Alonso, que ahora defiende. Y esto es opinión, no información.

Todo hecho en apenas horas y con poca democracia por medio, las cosas como son.
Pero no quiero entrar a valorar los hechos estrictamente políticos. Los movimientos dados por unos y otros. No se olviden señores que esto es política. Y quien esté libre de pecado que tire la primera piedra. Lamentablemente casi siempre los trasiegos para ocupar el sillón rozan lo incorrecto. Pero aquí y en Nueva Zelanda. Cada uno se agarra como puede, como sabe.

Lo único que sería aconsejable es hacerlo en la cocina de casa, y aquí es donde todo se desborda. Hace una semana El Mundo publicaba un artículo incendiario que creo, no ha hecho bien a nadie. Pero lo peor fue el tono. Ese tono amarillo hasta la hepatitis, con juicios de valor, suposiciones, errores graves en la información, falta de rigor. Y claro, viniendo de una pluma tan magnífica como la de Felipe Ramos solo se me ocurre que todo esto ha sido intencionado, ¿por orden de quién? Los dedos apuntan directamente a Valladolid (desde donde se escribió la información). ¿Tendrá el señor Tudanca algo que ver? ¿Un favor del periódico que ya se cobrará más tarde?

Desacertado. No queda bien nadie. Ni las partes socialistas ni el propio rotativo. Una reunión que trasciende con muchos errores de por medio. Con información sesgada, incompleta. Más un artículo de opinión que otra cosa. La boda roja maragata ha terminado en divorcio y con muchos ‘muertos’ políticos. El trono de hierro está más caro que nunca, y la familia roja ha dado un claro paso atrás para hacerse con él. Ahora lo de menos es la culpa. Lo que importa es levantarse e intentar volver a la carrera. Si pueden, porque en ‘poniente’ los lobos saborean ya la carne del caído.

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Un pensamiento en “La boda roja astorgana

  1. Un buen artículo. Pero con un detalle, no es cierto que Geli y yo colaborásemos en una nueva candidatura, completamente falso. Es más, algunos compañeros tomaron esa decisión hace no muchos días. No se acabará de entender el porqué de ese artículo tan “salvaje” de El Mundo, intereses ocultos aparte, si no se comprende lo siguiente: cuando Victorina Alonso se entera de que va en firme otra lista alternativa, prepara una reunión en la que lo fundamental es que yo (Geli nunca ha dejado de ser neutral y sin dejar de hacer su papel a favor de ella) la desautorice indirectamente, es decir, que proclame mi apoyo a su candidatura (que no tenía elaborada y quizás hoy aún tampoco (pues es mucha la gente reticente), así, piensa, por lo que yo pueda representar, no tendrá que correr el riesgo de ser desautorizada por sus propios compañeros.

    Nada hubo, respecto a mi persona, en la reunión de Hospital que en El Mundo se cuenta, a no ser el hecho de la celebración de la reunión por ella convocada “en secreto”. Personalmente me mantuve en mis trece: se ha de respetar la voluntad de los militantes, prácticamente fueron mis únicas palabras, junto a estas: “Si los militantes no quieren tu continuación el secretario provincial (también presente) debe respetar su voluntad, y tú, Viti, la primera”. Y así (y con alguna promesa final que no atendí y que me reservo, pues hasta repugnante me resulta ahora el recordarlo, aunque en aquel momento ni me apercibí de su maldad) terminó, con el deseo de que las dos candidaturas, si llegase a haberlas (ninguna aún estaba del todo formada) se pusiesen de acuerdo.

    Nunca pude pensar que la fuente (que el mismo periodista dice, en un segundo artículo, el propio secretario Tino Rodríguez) iba a ser el mentor de los disparates de El Mundo, dañinos, hasta la saciedad, con esta estrategia: como por las buenas Juanjo no traga el que seas única candidata, justifiquemos el verdadero golpe de estado (ese sí que sí lo fue, suspender arbitrariamente nada menos que el órgano de gobierno de la Agrupación, su Ejecutiva y “abortar” así el obligado proceso electoral interno). Justifiquémoslo echando mano de cuanta basura cualquier irresponsable o mentecato haya podido difundir sobre su persona; así él queda desautorizado y tú convertida en el papel, que puedes representar, de víctima. Pues bien, el daño es tremendo, la injusticia enorme, tanto que se avergüenza uno de tener compañeros con estas acciones. Pero que ni ellos ni el lucero del alba se equivoque, me han convertido en un protagonista involuntario, pero con mucha brega y muchas calumnias a mi espalda: mi aspiración era y es la ciudad (sin ahora cargo alguno, que ni pretendía ni pretendo), y los principios, sobre todo los principios, sobre cuyas cenizas, posiblemente, tenga que levantarse de nuevo la Agrupación Socialista de Astorga, histórica y limpia como pocas. Porque hay que mirar y recordar a tantos que han dejado la piel, a veces hasta la vida, por esos principios y seguir adelante.

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