Retina Astorga (I like)

Me gusta el buen rollo del tipo que vende pipas en ‘Caprichos’, me gusta su tono exageradamente cortés, tremendamente motivado para hacer de la visita a su establecimiento todo un regreso a la Inglaterra de Downton Abbey. “¿Me pones unas almendras? ¡¡¡Al instaaaaaante caballero!!!”. Me gusta ver el amor adolescente en Fuente Encalada, mientras corro, así, de pasada. Me gusta el olor a tierra mojada que sube de vez en cuando por el asfalto de la plaza Santocildes. Me gustan los tomates rojos, brillantes y colocados los martes a las 7.45 de la mañana en el puesto que tapa la entrada al casino. Me gusta el salón de ese casino, ya casi trasnochado, en lunes de carnaval, y a los niños deslizarse por él. Me gusta asomarme al foso del palacio, imaginarlo lleno de agua y con algún dragón. Me gusta el atrio de Santa María, y mirar para arriba y marearme. Me gusta ver los girasoles detrás de la Eragudina, y al lado del camino de la Plaza de Toros, y los rollos de paja y las ovejas segar esa finca. Una oveja, un pastor y detrás, al fondo, la catedral. Me gusta verlo así, en ese orden. Me gusta saludar a cuatro o cinco en 30 metros, y que algunos miren para otro lado en diez. Me gustan las cañas en la calle Ovalle. Aunque no las tiren bien en toda la vía, sientan de cine en la mayor parte. Me gusta la muralla, siento que es salud. Me gusta mirar el Teleno desde ahí. Me gusta que el monte nos tutele, nos cobije, nos mire. Me gusta otear, desde esa vieja y rota muralla, el instituto, el pabellón y los chalets; los rojos, los amarillos, las pistas, las piscinas. Me gusta agarrarme a las verjas de la casa Panero. Me gustaba ese aire misterioso de antes, esa sombra alargada de sus parras y sus enredaderas, de su fuente agrietada. Me gusta la idea de que alguien te mire desde esas ventanas. Me gusta el pequeño callejón que une la calle de los Redentoristas con la de la biblioteca. Me gusta ese antojano, aunque no me traiga buenos recuerdos de juventud. Me gusta el paseo hasta San Justo, cruzando las vías del tren, pasando por ese progreso que no terminó de venir. Me gusta mirar la estación de ferrocarril subido al puente que llega desde la carretera de San Román. Ese lio de vías, de cables, de vagones parados, varados, a la espera de una carga que tampoco va a llegar. Desde allí también se ve alguna fábrica de harinas, la que ya no sirve, la que aún funciona. Me gusta esa estampa de la ciudad industrial que algún día fue pero que nunca lo fue del todo. Me gusta el camino de los Molinos, andar a contracorriente de la moldera que llega de la Cepeda. Me gusta caminar entre los edificios de la papelera, ese trayecto fantasmal digno de buenas fotos y que termina en el estrecho camino que llega bajo el paso elevado hacia Carneros. Me gusta la decadente y oxidada estampa de la plaza de la Culebra. Pero también me gustaría que la arreglaran de una vez. Me gusta la vista desde la calle Los Sitios hacia adelante, y hacia atrás. Me gusta la casa donde se guarda ahora el Chocolate, pero más me gusta la que está enfrente. Tiene personalidad, grandilocuencia, y algún que otro enigma. Me gustan los rincones olvidados de la ciudad, como esa calle que une la bajada al barrio judío con la nacional 120. O la que desde ahí sale a la estación. Hay una gran casa, con mucha vegetación, con sonidos de insectos y pájaros, me gusta pasar por allí. Me gusta sentarme en el parque del Aljibe, en las gradas de su pequeño anfiteatro. Allí estuve la noche que murió mi madre, con dos amigos, mirando las estrellas, llorando las penas, con un hombro a cada lado. Me gusta recordar eso, también las chicas de mi vida, con quien también compartí ‘funciones’ allí. Me gusta la Brecha, sin las botellas. Me gusta imaginarme a los franceses subiendo, a los astorganos bajando y repartiendo vainas en 1812. Me gusta subir a las colinas que rodean la ciudad para verla desde distintos puntos de vista. El alto de San Justo. Desde la depuradora de agua, en el Sierro. Desde el monte de Castrillo, desde Santa Clara… Astorga me gusta.
Lo que no me gusta es verla por crímenes, asesinatos y asesinos. No me gusta verla en Telecinco. No me gusta verla en boca de quién no la conoce. Yo ya he dado mis ‘me gusta’. ¿Cuáles son los tuyos?

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7 pensamientos en “Retina Astorga (I like)

  1. Me gusta la gente normal, la de sin artificios, que son amables y bruscos a la vez ( como si no se pudiera ) Me gusta fumarme un cigarro al lado de la plaza de toros, también me gusta caminar con mi madre por el mercado de los martes …. y me ha gustado mucho leer cosas tan bien escritas, tan diferentes, sobre mi ciudad.
    Muy bueno, dedicado, delicado y Sutil !!

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