Negra Astorga

Hablando de novela negra. Me decían hace unos días que me iba a tener que marchar de Astorga porque le daba mucha caña al Ayuntamiento, que los tenía muy enfadados. Que cualquier día me buscarían las cosquillas; no sé; mi imaginación vuela rápido y enseguida me pongo nervioso. Caer bajo las redes enmarañadas del poder político es algo a tener en cuenta. He visto ‘The Wire’ y he leído a Chirbes así que… cualquier sombra puede acechar en la siguiente esquina. Sin embargo yo creo que ocurre todo lo contrario, seguro que los políticos de la muy romana urbe están encantados con que haya alguien, varios somos, que de vez en cuando intentemos, con más o menos acierto, bajarles de la nube, con las cosas que vemos se pueden mejorar, en nuestra humilde, y en este caso, subjetiva opinión. Estoy convencido de que los maragatos ediles, incluido el primero de ellos, no son de esta clase de políticos que se encierran bajo su cohorte de ‘admiradores’ y se crean una burbuja de alabanzas y ‘parabienes’ donde la crítica no es bien recibida y sí mal atendida. Políticos en la nube hay muchos pero insisto en que los de la capital maragata, convencido estoy, no están entre ellos, ¿no?.

Para los que sospechen que el que suscribe tiene animadversión indefinida por este nuestro Consistorio ahí va una de arena fina; no para compensar, no me siento en la obligación, sino porque creo es de justicia. Hablo de la organización de la semana dedicada a la novela negra (y todo su contexto real y ficticio) denominada ‘Jornadas de Negro en Astorga’. Un acercamiento a este mundo que pretende poner la primera piedra para que la ciudad sea ‘Negra’, como ya lo es Gijón o Getafe, con arraigadas actividades en este sentido. Para ello la responsable de Cultura, Emilia Villanueva, contaba la pasada semana con la presencia de autenticas máquinas en este ámbito, destacando por encima de todos la del novelista Lorenzo Silva, uno de los maestros en este tipo de narrativa en la actualidad y seguramente ya a la altura de otros como Vázquez Montalbán, Juan Madrid, José Luis Pavón o el mismo Rafael Chirbes. Todo un primer espada que dio una clase magistral sobre novela negra, junto con otros grandes como Ricardo Magaz, el mejor criminalista de España, Noemí Sabugal o el maestro Juan Pedro Aparicio. La Casa Panero, que para eso está, acogió esta mesa donde se habló de muchas cosas, pero en la que se dejó patente el buen momento del estilo en España y sobre todo el gran paso que ha dado este tipo de literatura, que ofrece ya grandes obras a la altura de otros géneros.

Silva reconoció dos aspectos que me parecieron fascinantes dentro de esta temática en nuestro país. El primero es que la novela negra no es nido de grandes malos, si no de buenos detectives: “me sorprenden los autores que crean criminales con una inteligencia sobre humana; si la tuvieran quizás no fueran criminales ¿no creen?”, reflexionaba el autor madrileño. El segundo punto es que el tono novelesco español más negro ha adquirido tintes propios. Hemos dejado atrás definitivamente a Chandler, Highsmith o Hammett (aunque sigue siendo obligatorio leerlos) para crear nuestros propios ambientes. Aquí no huele a tabaco, whisky o café; no está todo en penumbra ni tenemos sombreros. En este país huele a sudor, a palizas, sobres y obras, concejales con colonia barata y calles sucias pero muy soleadas. Y con eso lo negro sale a rebosar. El mal nutre de historias a cada paso, a cada instante. La novela española se ha dado cuenta y el cine lo empieza a hacer, con peliculones como ‘Que Dios nos perdone’ o ‘El hombre de las mil caras’. Nuestra historia es negra, y no hace falta ni salir de ella para encontrar buenas historias.

Las jornadas continuaron con una exposición organizada junto con los cuerpos de seguridad con elementos criminalísticos reales y otra mesa redonda con policías que contaron que, como suele ocurrir, la ficción supera casi siempre a la realidad. Una segunda jornada presidida por la subdelegada María Teresa Mata, que se está ganando el sueldo euro a euro. Para finalizar, el pasado jueves llegaba el cine, con la proyección de la mencionada ‘Que Dios nos perdone’, de Rodrigo Sorogoyen, una obra maestra del cine negro español muy recomendada por el propio Lorenzo Silva. Si la concejala hubiera traído al director o a alguno de los actores para hacer un pequeño ‘cine fórum’ ya habría sido para ponerle un monumento. Otro año será. Bravo por estas jornadas y que sigan, al igual que otras actividades como ‘Tardes de Autor’, también muy reseñables.

Enhorabuena para la señora Villanueva. Yo prefiero menos actividad cultural pero de calidad real. Con gente que aporte y que marque diferencias. Cuando hay que rellenar un evento de este tipo conmigo en la mesa redonda mal pinta la cosa. Pero los hay peores. Los colegas que escriben cuentos están bien; pero Lorenzo Silva está mucho mejor. De vez en cuando, para cubrir el expediente cultural, los ayuntamientos meten actividades poco interesantes o con nula calidad como para llenar una sala, le pasaba al anterior equipo de gobierno en alguna ocasión; realmente a todos les pasa.
Ya ven, cuando tengo que alabar, alabo. No todo van a ser palos, solo los justos y necesarios.

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